RESEÑA HISTÓRICA

Por Decreto No. 84, de 19 de octubre de 1953, fue erigida en Parroquia la antigua Vicaría de Santa Lucía, en parroquia amovible, por los límites señalados en el Decreto respectivo, cuya copia se guarda en el archivo parroquial.

Por Decreto del 10 de marzo de 1955, fue nombrado Vicario Cooperador de la Parroquia de Santa Lucía, y asignado territorio para el ejercicio de sus funciones, al sacerdote del clero diocesano que administra el Barrio de San Carlos, dentro de los límites que constan en el respectivo decreto, cuya copia se guarda en el archivo parroquial. Con fecha 14 de junio 1955, la Venerable Curia definió los límites de la Parroquia de Santa Lucía y de la Parroquia del Inmaculado Corazón de María (Barrio Claret). Copia de este documento se halla en el archivo parroquial.

Por Decreto del 24 de agosto de 1956, fueron modificados los límites entre las Parroquias del Niño Jesús (Veinte de Julio) y Santa Lucía, tomando en ese sector como límites los predios del Hospital San Carlos. Copia del Decreto se halla en el archivo parroquial.

Límites actuales de la Parroquia de Santa Lucía.

Punto de partida: Intersección de la Avenida Caracas con Calle 42 Sur – Calle 42 Sur hasta la Avenida Mariscal Sucre (Carrera 24 A) – Avenida Mariscal Sucre (Carrera 24 A) hasta la Calle 46 Sur – Calle 46 Sur hasta la Transversal 19 – Transversal 19 hasta la Calle 47 Sur – Calle 47 Sur hasta la Carrera 19A – Carrera 19A hasta la Transversal 19A – Transversal 19A hasta la Calle 48A Sur – Calle 48A Sur hasta la Avenida Caracas – Avenida Caracas hasta la Calle 42 Sur (Punto de Partida).

La Parroquia Santa Lucía en la actualidad hace parte del Arciprestazgo 6.2 (Vicaria Episcopal Territorial de San Pablo). 

Cabe resaltar que hasta 1950, más o menos, la Parroquia de Santa Lucía se extendía desde la avenida 13 hacia el occidente hasta la carretera que, pasando por el cementerio del sur, lleva a Fusagasugá. El Venerable Padre José Payas, C.M.P., inició y adelantó eficazmente la creación de la nueva Parroquia del Barrio Claret, dentro de los límites de la antigua parroquia de Santa Lucía.

Contaba ésta con un lote de terreno de catorce mil varas cuadradas, para el templo y obras parroquiales, donado por el señor Pedro Ignacio Uribe, ya fallecido. Cuando en 1952 fue creada la Vicaría de Santa Lucía, posteriormente la del Inmaculado Corazón de María, ésta última quedó dueña del terreno mencionado. Así la antigua Vicaría y hoy Parroquia de Santa Lucía se vio en el compromiso de adquirir en alguna forma terreno apto para el templo y obras parroquiales.

La forzosa modificación de los límites parroquiales llevó a la Venerable Curia a incorporar dentro de la jurisdicción parroquial de Santa Lucía los predios denominados “El Tunal”, de la sucesión ZORAIDA CADAVID DE SIERRA.

Estos predios y el actual barrio de Santa Lucía constituyen el territorio de la parroquia de este nombre. Conviene tener en cuenta que el actual barrio de Santa Lucía totalmente urbanizado, no posee en lugar central un lote de terreno apto para las obras parroquiales; y que la actual Parroquia y Casa Cural de Santa Lucía (únicas propiedades de la Venerable Curia en dicho barrio, hasta agosto de 1959) se hallan situadas sobre el límite que divide a esta parroquia y a la de San Judas Tadeo (esquina de la avenida 13 con la diagonal 45 sur).

La presentación decorosa de la Parroquia de Santa Lucía en ese entonces, exigió una inversión de más de $2.000.000, para el enchapado y enlucimiento general que dicho lugar de culto presentaba en el templo como en la sacristía. El trabajo lo ejecutó el señor Roberto Mayorga.

La hechura del andén y sardinel frente a la parroquia y casa cural fue pagada al maestro Santiago Chaparro en suma superior a $ 1.100.

Desde que el Pbro. Mora llegó a la parroquia, el Instituto Zoraida Cadavid de Sierra, gerenciado por Julio Pardo Dávila, le ofreció solamente la donación de un lote de terreno en un área de unas 6.000 varas aproximadamente en el sitio denominado el Tunal, oferta que quedó escrita en las actas de la institución.

El Pbro. Mora contrató los servicios de un gran arquitecto que se llamaba Germán Samper Geneco, y proyectaron una unidad piloto parroquial, con una gran cantidad de servicios que servirán para todos los barrios que en el futuro se poblaran alrededor; con una vasta visión hacia el futuro. 

NUESTRO COMIENZO

RESEÑA 

Los urbanizadores, teniendo en cuenta la fe religiosa de los habitantes que principiaban a poblar este sector y los que posiblemente llegarían, acordaron construir una capilla en el lugar donde antiguamente se encontraba la Bomba de Gasolina “SHELL” ubicada en la Avenida Caracas con la Calle 45 sur. Su construcción, de arquitectura antigua, estuvo a cargo de los urbanizadores, en los años de 1926 y 1927 aproximadamente.

Eclesiásticamente, perteneció a la parroquia de las Cruces, de esta se prestaron los ornamentos para la celebración de la primera misa, la cual se celebró el 13 de diciembre de 1927, por el presbítero Francisco Antonio Mazo, quien estuvo al frente de la capellanía hasta el año de 1929 aproximadamente.

Después fueron desempeñadas funciones en la capilla por varios sacerdotes, hasta los años 1932, época en que se hicieron cargo de la capilla sacerdotes de la comunidad de San Antonio.

Continuaron ejerciendo las funciones clérigos de diferentes comunidades hasta el año de 1953, cuando se elevó a la categoría de parroquia la del barrio de “Santa Lucía”.

Cuando ejercía la Capellanía el padre Francisco Antonio Mazo, se realizó un milagro en la persona de la señora María Echeverry de Gaviria, que consistió en evitar que quedara ciega al caerle una porción bastante grande de ácido sulfúrico en los ojos.

En este momento invocó a Santa Lucía con tan profunda devoción que inmediatamente vio realizado el milagro al no haber sufrido ningún deterioro en los ojos ni en el rostro.

Doña María de Gaviria en acto de gratitud y reconocimiento obsequió todos los ornamentos de la capilla consistentes en la custodia, los vasos sagrados, las vestiduras del sacerdote, la estatua o imagen de Santa Lucía y otros más.

La mesa del altar fue obsequiada por la curia, al ser demolida una Iglesia que quedaba en la calle 11 entre carreras 5ª y 6ª. También fue traído el nicho donde se entronizó la imagen de Santa Lucía.

En el año de 1930 por escritura número 1.604 el señor Jorge Gaviria Echeverry transfirió a título de venta pública la capilla al arzobispo de Bogotá, capilla denominada Santa Lucía y con un lote adyacente a este que mide, en conjunto con el lote en que está edificada la capilla, 487 varas cuadradas y 319 milésimos de vara cuadrada, que correspondían “a la urbanización llamada Santa Lucía, ubicada en el municipio de Bosa de éste departamento” según aparece en el plano levantado por el Ingeniero Benjamín Dussán Canales protocolizado en la Notaría Tercera de Bogotá el 6 de febrero de 1926 por escritura No. 217.

Armonio

A medida que el tiempo fue corriendo, los vecinos fueron adquiriendo los elementos más indispensables para la celebración de los actos litúrgicos en la capilla y fue así como, según dato de algunos de los más allegados al padre Mazo en esa época, certifican que fue él quien donó el armónico que hoy todavía existe en la parroquia. No se conoce exactamente el lugar donde éste armonio estaba antes de ser traído a esta capilla. Sus signos o distintivos de la casa constructora o distribuidora que textualmente están grabados son: “PIANOS  ORGUES DEBAIN  SAPARIS  INENTEURS  de  LARMONIUM  HORS  CONCOURS 1867”.

Campanas

El “Mundo al Día” del sábado 24 de enero de 1931 y en la columna “Vida Religiosa”, nos habla de la capilla de Santa Lucía en donde se “invita a los feligreses a participar en una rogativa para pedir al Todopoderoso por mediación de la Santa Patrona, el beneficio de la lluvia”.

También se avisaba que el ferrocarril de oriente salía para dicho lugar a las ocho y media de la mañana y en el “Mundo al Día” del sábado 29 de noviembre de 1930 y en la columna citada relata una piadosa invitación cursada por el vicario de la capilla de Santa Lucía y la junta organizadora a un gran bazar con el fin de recolectar fondos para hacer la sacristía, mesa y cómoda para guardar los ornamentos.

Fue el 14 de diciembre que, en ceremonia especial, se bendijo una linda campana donada y obsequiada por el señor Daniel Ramírez, como dato importante se anota que actuó como madrina en esta bendición la señorita Lucía Olaya Londoño. Fue presidenta de la junta organizadora de dicho festival Dña. Lucía Morales v. de Pardo.

Otra de las campanas, fue donada, según la inscripción que lleva grabada en alto relieve y que textualmente dice así: “Bogotá, enero MCMXXIX A. L. B. Santa Lucía. Carmen S. D. V. Donado E. Vargas”. De la tercera se desconoce su procedencia. Su grabado dice: Portillas Hnos. Ltda. Santander España. “(Hay un grabado consistente en un sagrado corazón en alto relieve)”.

Palio

El palio fue comprado siendo la capilla administrada por el padre Payas. Lo donaron: Eliodoro Herrera, Arcenio Díaz, Severo Rojas. Posteriormente se le han hecho algunos arreglos con la colaboración del Señor Severo Rojas y otros.

En tiempos de la capellanía actuó como cantora y dentro de los cantores que sobresalieron por esta época, una señorita de nombre Belén, quien fue muy popular dentro de la misión que desempeñaba.

En transcurso de estos tiempos en la capilla se anunciaban horas especiales por intermedio de las campanas, tales como las 12m., las 6 p.m. así como la muerte de alguno de los vecinos.

Como dato importante se anota que cuando había enfermo alguno de los habitantes después de las misas de los domingos, el sacerdote se trasladaba a la casa del enfermo y le llevaba la comunión en compañía de los feligreses. Desde antes de llegar a la casa ésta se encontraba con decorada como manifestación de aprecio por la sagrada comunión; las puertas se vestían con ramas y arreglos florales formando arco para recibir al Santísimo. También se acostumbraba a ir tocando la campana por donde el sacerdote pasaba la comunión.

Con mucha pompa se celebraba las honras fúnebres y se acostumbraba la orquesta, para hacer más solemnes las celebraciones de los personajes más importantes que fallecieran en la comunidad.

Por los años de 1940 aproximadamente se empezaban a hacer los primeros intentos para dividir el barrio con el propósito de crear otro. Estas diligencias duraron algún tiempo y mientras se discutían las necesidades de crear el nuevo barrio, en Santa Lucía se celebraban las principales festividades religiosas con gran pompa, entre las que se destacaban el Corpus Christi y la fiesta de “Santa Lucía”. Para la celebración de dichos festivales se rezaba la novena en las noches; vísperas solemnes con repiques de campanas y pólvora; el día de la fiesta, alborada a las cuatro de la mañana también con repiques de campanas, a las nueve de la mañana misa solemne diaconada, amenizada con la orquesta de los ciegos; a las dos de la tarde, procesión que duraba aproximadamente unas tres horas por todas las calles del barrio y además los barrios vecinos.

Desarrollo por San Pablo Multimedia